lunes, 30 de enero de 2012

EL EQUILIBRIO DE LA ESPADA

Hoy he despertado mirando mi alma blanca,
No he vislumbrado ni una gota de rencor,
Toda ella vivía armonía, calma y conciliación
Desprendía el sentir de la ecuánime comprensión
Aislada frente a todo, sabía donde residía su lugar
Era innecesario revelar nada, todo era concebido
Ya intuía su blancura, honestidad y nobleza.

La esencia en experiencia reside en perder el miedo
Dejarse llevar por el transcurrir de la vida
Tomando decisiones difíciles intuyendo la compañía,
Había reconocido mi verdadero escudo,
Estuvo siempre conmigo, mi refugio,
Mi guía, mi abrigo, mi seguridad, mi salvación.

Ahora, sé que puedo viajar como un guerrero,
Con mis verdaderas armas, la libertad del Amor.
Ser viajero y divisar los límites del tiempo,
Ensayar nuevos mundos y comprender sin juzgar
Es un parque repleto de excitantes experiencias, 
Sólo hay que elegir y desear en cual aventurar.

Ayer pudo ser un día atormentado y triste
Y por eso, doy eternas gracias a mi protector,
Las decisiones con amor, sin malicia, son intuidas,
Sin saber, estás acunada, custodiada con esmero 
Para que ese corazón no se aflija ni padezca.

Todo es concebido en su perfecto lugar y ser,
La incertidumbre es propia del no dejarse fluir
La espada se esgrime para pasear sobre su filo
E ilustrarse en no resbalarse y sucumbir al vació,
Ese filo noble tan peligroso y resbaladizo
Que nos conduce a juzgar sin entender nada
A decidir el camino siendo principiantes del andar
A entregarse y deleitarse en sentir el placer

Eternamente, se nos permite como ensayar vivir
Pero siempre dentro de un alma blanca
Llena de profundo amor por llegar a ser
Estaremos asistidos y tutelados por la Luz
Quién no nos abandonará sino la excluimos.
P.G.Gilabert 

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