Cada vez que estás en mi mente/es la dulzura de tu tono ardiente/Cada vez que te pienso /es el silencio de la espera,/me apasiono y me ahogo a mi manera/ Es que escribo sin decirte nada/ Te hablo sin que me entiendas/ Me entiendes sin que te hable/ porque entre tu yo hay hadas./ Hay veces que necesito el silencio/ como atrapar el beso en un verso/ y tejer el hielo en mi propio fuego/ donde rocen los sueños en un deseo./ Donde termina la dictadura de los versos/ y empieza la libertad de sueños y besos/ donde el cielo no interrumpe mi deseo/ ni el tormento calla mi silencio./ Porque empiezan mis íntimos sueños,/ y se cierran ventanas de hielo./ Apaciguo la música de un sol ardiente,/ se enredan en mi piel los recuerdos,/ y luego, cuando estoy vacía, / despierto, y ya eres de viento.
P.G.G

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